Dia 5 - 30/09/2010 Jueves

Nuestro primer día en Estambul, donde iremos por nuestra cuenta. Madrugamos para poder visitar la zona antigüa cuando no haya demasiada gente. Decidimos ir andando desde el hotel hasta la Plaza de Sultanahmed, en lugar de ir en tranvía. En unos 20 minutos estamos en la basílica de Santa Sofia (Aya Sofya), obra maestra de la arquitectura mundial y, durante mucho tiempo el edificio religioso mas grande del mundo. Cuando la ciudad de Constantinopla (hoy Estambul) fué conquistada por los turcos la convirtieron en mezquita. Posee espléndios mosaicos bizantinos.





Fuente de las abluciones

Continuamos con la visita a la Cisterna de la Basílica (Yerebatán Sarayi) que es una enorme cisterna subterránea. La bóveda de la cisterna se sustenta sobre 336 columnas de más de 8 metros de altura. Exiten dos columnas sobre basas con cabezas de Medusa.




Al salir de la cisterna nos dirigimos al otro extremo de la Plaza de Sultanahmed y, de camino, entramos en una pequeña mezquita donde había numerosas tumbas.




Llegamos a la Mezquita Azul (Sultan Ahmet Camii) que lleva este nombre por los azulejos de Iznik, azules, que decoran su interior. Se creyó que los seis alminares de la mezquita constituían un intento de rivalizar con La Meca.
Destaca también la gran luminosidad que aportan sus más de 250 ventanas.


Cúpula y bovedas semicirculares

Patio lateral con fuente de las abluciones



Vista exterior Mezquita Azul
Continuamos nuestra ruta con la visita del Hipódromo (At Meydani) gigantesco estadio de la ciudad bizantina, del que hoy sólo quedan algunos restos, entre los que destacan el obelisco egipcio, la columna Serpentina o la columna de Constantino.

relieve tallado en la base del obelisco egipcio

columna serpentina

fuente del kaiser Guillermo II

Bajando en dirección al Mar de Mármara, desde el hipódromo, y en una cuesta escarpada, visitamos la Mezquita de Sokollu Mehmet Pasha, en cuyo interior no nos permitieron sacar fotos.

Mezquita de Sokollu Mehmet Pasha

Fuente de las abluciones


Volvemos de nuevo a la plaza Sultanahmed en busca de un restaurante para comer. Comemos cerca de la cisterna de la Basílica, en el restaurante Mozaik, en una mesa exterior dado el buen tiempo que hace.

Después de comer vamos a coger el tranvía en la parada de Sultanahmed en dirección al barrio de Beyoglu (colina situada al norte del Cuerno de Oro y zona moderna de gran actividad comercial) y, nos bajamos en la última Parada, Kabatas.
Para viajar en los medios públicos de transporte, en Estambul, hay que comprar previamente una especie de fichas de plastico, que se llama jetton, que cuestan 1,50 YLT (nueva lira turca, equivalente a 0,50 euros), esta ficha se introduce en las máquinas que hay en la entrada de las paradas y, permite girar el torno para poder acceder al andén. Se utilizan tanto en el tranvía, como en los autobuses, metro, funicular, transbordadores o lineas marítimas de autobús. El precio es el mismo en todos ellos, 1,50 YTL (0,75 euros).
Al bajar del tranvía vemos no muy lejos un palacio, el Palacio Dolmabahçe, por lo que dedicimos acercarnos para ver si estaba abierto.
Según caminamos pasamos junto al estadio Inönü, y entramos en una mezquita junto al Bósforo, la Mezquita Dolmabahce, cuyo interior recibe mucha luz a través de enormes ventanales sustentados por un arco.


interior de la mezquita con algunos fieles orando

Mezquita Dolmabahçe vista desde el Bósforo


Al acercarnos vemos que están en obras en lo que parece ser una entrada, por lo que seguimos rodeando el edificio y pasamos por lo que parecía la puerta principal, que tampoco tenía acceso.


Torre del Reloj Dolmabahçe

Entrada imperial  palacio Dolmabahce
Palacio Dolmabahçe visto desde el Bósforo

Terminamos de rodear todo el edificio, hasta llegar al muelle, sin encontrar ningún acceso, hasta que nos percatamos que los jueves estaba cerrado. Habíamos llegado hasta los muelles de Besiktas, cerca se veía el Puente del Bósforo, junto al barrio de Ortaköy.


Muelle de Besiktas en el lado europeo del Bósforo

Puente suspendido sobre el Bósforo entre Ortaköy y Beylerbeyi
Volvemos sobre nuestros pasos a la parada de Kabatas, para coger un funicular que nos sube hasta la Plaza Taksim. Pretendimos subir a la planta 19 del Hotel Marmara para contemplar las vistas panorámicas desde su terraza acristalada, pero al final no supimos subir.
Plaza Taksim. Monumento a la República

Bajamos toda la larga y moderna calle de Istiklâl Cadessi, calle principal de Beyoglu, ahora peatonal, donde estaban las antigüas sedes de las embajadas, cuando la capital del país era Estambul. Solo la recorre el tranvía Nostálgico con un recorrido de 1 Km., desde Tünel hasta Taksim (1 jetton)
Tranvía Nostálgico en Istiklal Cadessi


Bajamos toda la calle Istiklal hasta Tünel, cerca divisamos la Torre Gálata cuando ya estaba anocheciendo, decidimos subir para contemplar las vistas desde lo alto a pesar de la escasa luz, hay que subir en ascensor y luego un tramo andando, hasta el noveno piso, donde hay un restaurante y un club nocturno. Es el edificio más característico del Cuerno de Oro, tiene 60 metros de altura y está coronado por una torre cónica.

Ferry de los cruceros atracado en el puerto de Artaköy

Puente Gálata que une las dos orillas del Bósforo

Vista del Barrio de Sultanamed al otro lado del Puente Gálata

Una vez abajo de la torre, seguimos descendiendo hasta alcanzar el Puente Gálata, que cruza el Cuerno de Oro. Nos perdemos en las estrechas y empinadas callejuelas, así como unas chicas de Valencia, por lo que tenemos que preguntar por donde seguir.
Cruzamos por los bajos del puente, que están llenos de restaurantes a ambos lados, donde venden sobretodo pescado. Vamos hasta los barcos iluminados para atraer a los turistas, donde venden bocadillos de caballa, pero a mis compañeros de viaje no les seduce la idea (está lleno de humo de las planchas donde cocinan el pescado), por lo que decidimos cenar en uno de los restaurantes de debajo del puente.

Puente Gálata. Vista desde Eminönü. Al fondo Beyoglu

Torre Gálata destaca en lo alto de Beyoglu

Comiendo bocadillo de caballa en Eminönü

Barcos donde venden los bocadillos de caballa a los turistas
Decidimos volver al hotel en tranvía. Al no encontrar los accesos a la parada, tuvimos que cruzar la autovía por un lugar prohíbido y aún así no pudimos acceder. Hasta que encontramos a alguien a quien preguntar y, nos indicó los túneles desde donde se accedía a la parada de Eminönü. Toda una aventura.

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